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Doma y Equitación

¿Qué es el Arte Ecuestre? por Nuno Oliveira

El maestro Nuno Oliveira trabajando en el picadero.
El maestro Nuno Oliveira trabajando en el picadero.

Sus reflexiones, siempre vivas, potencian el amor por los caballos

martes 23 de junio de 2020, 00:06h
En esta redacción creemos, que por lo sufrido por jinetes y caballos hasta el inicio de esta nueva normalidad, es un buen momento para reproducir esta introducción de Nuno a sus reflexiones, en las que escribía: “En El Arte Ecuestre, el jinete y el caballo deben alcanzar un estado, donde toda tensión y contracción sean eliminadas, estableciendo una comunión profunda por la que el espectador, ignorante o no, de las sutilezas involucradas en este Arte, pero con una sensibilidad profunda, pueda apreciar una belleza sublime, de la misma manera que se aprecian los grandes momentos, en cualquier manifestación artística de ballet, concierto o teatro”. Leer más...

INTRODUCCIÓN DEL LIBRO “REFLEXIONES SOBRE EL ARTE ECUESTRE”

El caballo es la conquista más noble del hombre”, decía el escritor francés Buffon, en uno de sus numerosos trabajos.

Durante siglos el caballo ha servido al hombre y ha sido su mejor compañero. Aún hoy, acaso, ¿ha sido olvidado y apartado de su lado? Todo lo contrario, en este mundo moderno donde máquinas e inventos se multiplican incesantemente, el caballo tiene un papel importante. Es el compañero ideal del hombre, al que ama y en el que encuentra una compañía atávica y trascendente.

Para el joven, la práctica de la equitación, representa una lección valiosa, cuyo ejercicio requiere de todas las virtudes humanas. Si estos jóvenes, se inician en su práctica, a través de profesores cualificados, que tengan una gran experiencia y sobre todo, que tengan un gran amor a los caballos, podrán alcanzar y dominar; si son inteligentes y apasionados, El Arte Ecuestre.

¿Pero que es el Arte Ecuestre?

El Arte ecuestre, es la identificación perfecta entre el jinete y su caballo. Es la armonía, que permite al caballo trabajar, sin ninguna contracción en sus articulaciones o en sus músculos, que le permite efectuar todos los movimientos con un placer físico, mental y con flexibilidad y ritmo. El caballo bajo el dominio del Arte Ecuestre, es un compañero, en vez de un esclavo, al que se le fuerza a obedecer a un duro dueño.

Practicar el Arte Ecuestre, es establecer una conversación al más alto nivel con el caballo; un dialogo de cortesía y delicadeza. El jinete obtiene la colaboración del caballo, a la más leve petición y el espectador puede entonces ver, la belleza sublime de esta comunión Sentirá la gracia y la belleza y será cautivado, como si oyera la música más grandiosa.

Nuno Olivera en Passage en sus primeros tiempos.

El Arte Ecuestre, tuvo sus buenos y malos momentos a través de los siglos, dependiendo de si la época, era más o menos espiritual o materialista.

Jenofonte y anteriormente Simón, que vivían en civilizaciones culturalmente avanzadas, nos han dejado manuscritos, fechados aproximadamente 400años a.C. Estos escritos, están llenos de consejos sutiles, basados en la consideración, de que el caballo, no debe ser tratado como una herramienta, sino más bien, como un ser, al que hay que entender y amar.

Los más bárbaros y menos refinados romanos, no nos han dejado un rastro artístico, en este campo. Es solo, mucho más tarde, durante el Renacimiento, en el que Fiaschi y Grisone, elevan el tema a rango artístico, seguido por la Corte Real Francesa, que tuvo un elevado sentido de los valores artísticos, la cual nos ha dado a Pluvinel, De la Guérinière y Nestier, entre otros. Este periodo, nos legó, un tipo de equitación, que es fruto de su tiempo, donde la belleza era la consecuencia de profundos estudios y de un gran amor por todas las cosas.

Esta elegante equitación, caracterizada por su delicadeza, fue más tarde bastardeada, por las exigencias de la guerra. Por esta razón, El Arte Ecuestre, tuvo que renacer en sus formas primitivas, con jinetes y alumnos geniales durante la segunda mitad del siglo XVIII, ya que se había endurecido y hasta mitigado por la influencia de la equitación militar.

En nuestros días, en que la caballería ha sido eliminada, como una rama del ejército, las reglas están establecidas, lo cual permite, que los jinetes deseosos de estudiar equitación en profundidad, sean juzgados en las competiciones. Algunos de estos jinetes, pero pocos, alcanzan el nivel del verdadero Arte, mientras otros, mucho más numerosos, realizan una serie de ejercicios mecánicamente, para obtener medallas. El verdadero jinete siente y además ama a su caballo, mientras a la vez, desarrolla la mente del caballo, haciéndola más sensible.

Es como una conversación al más alto nivel, que el caballo no olvidará nunca, aunque se le separe por largo tiempo de su jinete. Responderá fácilmente a esta conversación, el día en que se reúna de nuevo con su profesor.

El Arte Ecuestre se parece, a la construcción de un gran edificio, que se empezó hace siglos y todavía está lejos de ser terminado, construido en duro mármol en vez de con ladrillos.

Sería inexacto, decir que el Arte Ecuestre, surge de la equitación de combate. Durante siglos, el hombre ha utilizado al caballo en la guerra y tal como ya he comentado antes, es solo durante ciertos periodos de la historia de la humanidad, en los que el Arte Ecuestre se menciona. Esta equitación realizada con belleza y gracia, que fue practicada en Versalles por De la Guérinière, se encontró ineficaz, cuando fue utilizada por el ejército francés, en la batalla contra los prusianos.

En la guerra, el caballo se usó con severidad, por un hombre con la mentalidad de un guerrero. En El Arte Ecuestre, el jinete y el caballo deben alcanzar un estado, donde toda tensión y contracción sean eliminadas, estableciendo una comunión profunda por la que el espectador, ignorante o no, de las sutilezas involucradas en este Arte, pero con una sensibilidad profunda, pueda apreciar una belleza sublime, de la misma manera que se aprecian los grandes momentos, en cualquier manifestación artística de ballet, concierto o teatro.

En el siglo XIX, Francia tuvo un genio, llamado François Baucher, es un error compararlo al Conde de Aure. Tanto Baucher como Aure, buscaron objetivos deferentes a los profesores normales: Baucher quiso escribir e introducir en Francia, la equitación de paseo, caza y carreras con el estilo de montar, que había practicado en Inglaterra, durante largo tiempo, con los aires y tipos de aquellos caballos. Como resultado, de esta “anglomanía”, Baucher tuvo que trabajar con caballos que eran diferentes de los tipos ingleses, pero fue lo suficientemente listo, como para añadir, al gran trabajo de sus predecesores, ciertas sutilezas y métodos inteligentes, que llevaron a trabajar al caballo, con más ligereza y facilidad. Los excesos que se encuentran en sus escritos, son debidos, sobre todo, al hecho de su nacimiento; de linaje sencillo, guardó un rencor contra la nobleza, que le rodeó en la práctica de su Arte. Para comprender los sentimientos que le animaban, es necesario haber entrenado muchos caballos, de todos los tipos y para comprender toda la filosofía contenida en sus trabajos, es preciso, conocer los excesos producidos por el orden social predominante de la época.

Nuno sobre Farsista al trote en extensión.

¿Pueden mantenerse, totalmente las reglas de la Federación Ecuestre Internacional (FEI)? Estas mantienen, que el Trote y el Paso Español son aires artificiales, y por lo tanto no clásicos, mientras que considera que los cambios de pie al tranco, son naturales en el caballo y en ninguna parte dan por supuesto que, si el caballo está bien equilibrado y libre de contracciones físicas y mentales, todos sus movimiento pueden llamarse clásicos. La definición de lo que se debe considerar clásico, tiene paralizado el progreso de este Arte, por limitar el horizonte, a aquellos que desean estudiarlo más profundamente.

El máximo, de la perfección en el Arte Ecuestre, no es una exhibición con una gran variedad de movimientos y aires diferentes ejecutados por el mismo caballo, sino más bien la conservación de la tranquilidad, flexibilidad y delicadeza del caballo durante su ejecución, lo que se identifica, cono el más fino ballet o ejecución de una orquesta o viendo una obra de Racine; en la que, todos los movimientos y sonidos están perfectamente acoplados.

Esta es desde luego, la verdadera recompensa para todo el trabajo descrito en este libro, esencial para el entrenamiento del caballo.

Foto de Inicio: El maestro Nuno Oliveira trabajando en el picadero.

Texto y Fotos: In memoriam Nuno Oliveira. (en cursiva)

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