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A la vaquera

La Escuela y Los Jinetes

Lemos capta el orden de los primeros jinetes de la REAAE.
Lemos capta el orden de los primeros jinetes de la REAAE.

Sobre Viena y los caballos blancos

martes 09 de junio de 2020, 12:00h
¡Este es el Orden! La Disciplina. El Rigor, y el Trabajo de tantos años... ¡Aquí no hay caras! Ni miradas a la galería buscando aplausos. Todos los jinetes son anónimos, como tiene que ser. Sin falsos protagonismos. ¡Todos a una! Y por eso salía bien.

Orden, Disciplina, Rigor y Trabajo

Jerezano, Ruiseñor, Quiebro, Jaguar, Maruxo, Soneto, Garboso, Valeroso, Violín o Vendaval. ¡Aquí no hay ni hierros ni marcas! Pero todos están en orden, y todos obedecen a la disciplina y doma que se les ha impuesto. Este es el rigor y el trabajo continuo.

¡Aquí no hay línea central! Sin desvaríos, ni desviaciones. Cada caballo pisa la huella del que le precede.

¡Aquí no hay fuerza! Porque entre otras cosas, las piernas no hacen fuerza, van sueltas de rodilla para abajo. Tampoco hay fuerza en las manos, que se adivina por la posición de los brazos en la cadera.

¡Aquí hay un buen sentar! Sin asientos rígidos, ni espaldas encorvadas. Pero los caballos van todos entre la pierna y la mano, y con el peso del cuerpo. Equilibrio. Solamente eso, y claro también, ORDEN, DISCIPLINA, RIGOR Y TRABAJO.

SOBRE VIENA…

La corrección, la sincronización, la cadencia y la armonía en los movimientos.

No hay más bocados que filetes, y en la justa medida de las riendas los caballos van a la mano.

No hay violencia alguna, y tanto en sus trancos como en la posición de sus cuellos y nucas hay una perfecta sintonía, las riendas no son para tirar, sino para dirigir y guiar al caballo, con una mano ni dura ni blanda, sino firme. A estas manos, el caballo ni les teme, ni les pierde el respeto, se somete a ellas ganando confianza. Es cuando se produce el tan traído y llevado “tacto ecuestre”.

¡Aquí solo hace falta un vals de Strauss! Porque Viena es Viena.

Equipo de instructores de La Escuela Española de Equitación de Viena.

…Y LOS CABALLOS BLANCOS

Dice la leyenda, que Alá, ¡Qué grande es Alá!, mandó a Mahoma sobre un caballo blanco alado para enviar un mensaje de paz sobre los hombres. No sé si lo consiguió o si lo están consiguiendo a las alturas del 2002. Me parece que no.

Lo que sí se sabe y es historia, que sobre caballos blancos, Jinetes de la Cristiandad lo consiguieron.

¿Por qué un caballo blanco? No lo sé.

Sobre un caballo blanco, el Papa Julio II dirigió sus huestes contra los enemigos de la Cristiandad.

Y sobre un caballo blanco, Santiago combatió a los enemigos de la Cristiandad en España.

El mítico caballo blanco de Santiago

Y sobre un caballo blanco San Luis Rey de Francia desde Aigues Mortes en Franciamuy cerca de Nimes, durante algunos años formó un ejército para combatir a los árabes en las Cruzadas y llegó a entrar por las puertas de Jerusalén en loor de la Cristiandad.

Y que San Fernando III Rey de Castilla, sobre otro caballo blanco, después de sitiar Sevilla con sus tres ejércitos: en Tercia, Cuarto y Quinto, una vez rendida la Sevilla musulmana, subió sobre su caballo por las rampas de la Giralda hasta alcanzar el minarete y plantar la bandera de la Cristiandad y de Castilla.

Lo del caballo blanco, dije antes que no sabía por qué, aunque sí lo sé, pero ahora no lo digo. Solo diré que el blanco es una despigmentación de cualquier color a causa del sol. Que el blanco no es color y es como el agua incolora, inodora e insípida.

Lo que sí es verdad es que los Emperadores y Reyes y los Jinetes de la Cristiandad montaron en su mayoría, caballos blancos.

Por todo esto, mis respetos para Alá, pero mi corazón, es para JEHOVÁ.

Texto y Fotos: Luís Ramos-Paúl in memoriam

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