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Las emociones en los caballos

Las emociones en los caballos

Estudio de los circuitos emocionales básicos

martes 14 de abril de 2020, 12:11h
La emoción, como la palabra misma sugiere, nos mueve tanto a nosotros como a nuestros caballos. Nadie que trata con animales –específicamente mamíferos– duda de que tienen emociones y que estas afectan a sus reacciones y decisiones sobre qué hacer o cómo comportarse, aunque haya diferencias de opinión sobre cuáles son estas emociones y si los animales las sienten tal y como las sentimos nosotros. Leer más…

Los estudios científicos, procediendo desde disciplinas distintas como la psicología, la neuroanatomía, la fisiología y varias más, no aclararon estas diferencias hasta que Joe LeDoux mostró que el cerebro de cualquier mamífero tiene áreas y conexiones neuronales especiales para tratar con el miedo. Además, usó este circuito para explicar lo que sentimos y lo que vemos en los animales (he hablado de su trabajo en un artículo anterior en Galope Digital), concluyendo que el miedo nos impacta de igual manera.

Jaak Panksepp, un gigante en este campo de investigación, ha examinado otras emociones de la misma manera. Me gustaría exponerlas de forma que nos ayude a entender mejor a nuestros caballos y quizás a nosotros también.

El cerebro de qualquier mamífero, como su esqueleto, tiene el mismo plan básico, modificado según la especie de animal. Panksepp ha visto que las partes que tratan con las emociones tienen los mismos elementos neurológicos comunes en todos los mamíferos, desde los más primitivos hasta nosotros. Son distintas áreas cerebrales conectadas en circuitos y producen los efectos fisiológicos que sentimos como emociones. A la vez informan al córtex cerebral, la parte más analítica del cerebro.

El córtex cerebral es mucho mayor en humanos que en los demás mamíferos, si aun así nos es difícil cambiar o modificar nuestras emociones y solo en algunos casos podemos conseguir no actuar sobre ellas, para un caballo (u otro animal con el córtex prefrontal limitado) es imposible. Panksepp ha trazado siete de estos circuitos emocionales básicos. Los llama con nombres comunes escritos en mayúsculas para aclarar que refieren a estructuras definidas por su anatomía, los neuroquímicos que usan y las sensaciones que producen.

De este modo, identifica los circuitos de: BUSCA, MIEDO, JUEGO, IRA, DESEO SEXUAL, CUIDO y PÁNICO.

A veces actúan solos, a veces combinados y la actividad de uno puede afectar a otro. Existen circuitos negativos y positivos de manera que si un animal es enseñado mediante estímulos agradables que alimenten un circuito positivo lo hace con ganas y si, por el contrario, es estimulado negativamente se niega a hacerlo. Las emociones deben ser guías a una vida agradable.

BUSCA

Es el circuito que motiva al animal a buscar, con la expectación de encontrar algo placentero; incluye los llamados “centros del placer” que son activos en la apreciación del premio. Pero Panksepp insiste que el circuito hace más que enseñar al animal dónde buscar premios: le llena con entusiasmo y energía, le anima a investigar, explorar, querer conocer su entorno y solucionar problemas. Debido a los neuroquímicos activos en este circuito, notablemente la dopamina, un animal obtiene placer al hacer estas actividades incluso cuando no llegan a un premio (lo que hace el premio es conseguir que repita las acciones previas). Esto es fundamental para su vida.


La motivación positiva del circuito emocional BUSCA se activa cuando el caballo investiga y explora, como estas dos potras corriendo delante de su madre

El caballo en condiciones naturales activa este circuito casi continuamente. Busca las plantas ricas entre los cientos en oferta, se mueve en búsqueda del agua, el abrigo, los amigos, las sendas y el placer de rascarse. El caballo en el prado activa BUSCA en menor medida y el caballo en la cuadra, nada. No hay nada para buscar o investigar. Lo que vemos es que algunos caballos en la cuadra siguen buscando, o en su cama o por explorar con los labios o dientes cualquier cosa que pueden, o se rascan sin razón. Las hormonas del estrés aumentan la actividad de este circuito, pero sin nada a qué dirigirlo, y eso da lugar a las obsesiones y las estereotipias (y la adición en las personas).

En otros caballos, el circuito se desactiva por falta de estimulación; su motivación desaparece, no se interesan por nada, están apagados y “tristes”. Ya sabemos cómo el ánimo del caballo se recupera cuando le devolvemos a un entorno más natural; podemos también enriquecer su vida al dejarle encontrar las soluciones a las situaciones que les proponemos en vez de intentar forzarle, aunque la depresión que sufren puede tardar un tiempo en desaparecer (como la depresión humana), ya que las fábricas de la dopamina tardan en ponerse en marcha. No deberemos confundir la ansiedad de moverse del caballo estabulado y bien nutrido, con el buen funcionamiento del circuito de BUSCA, ya que muchos caballos que trabajan bien vuelven a su apatía o sus estereotipias al terminar su trabajo. Sabemos también cómo el dolor y el miedo tienen efectos negativos sobre el circuito y la fuente de la motivación positiva y el aprendizaje positivo.

Primero fomentamos y luego dirigimos la motivación positiva para que el caballo se fortalezca con ganas

JUEGO

Es otro circuito positivo, ocupando áreas y conexiones distintas de los de BUSCA pero, como este, engloba más que lo que su nombre sugiere: la alegría, el deseo para la interacción social y para la comunicación, la amistad y el placer en él. Para los potros, el juego tiene varios fines: el practicar las conductas que necesitarán en la vida futura y el desarrollo gimnástico nos parecen obvias, pero no damos bastante importancia al hecho de que el deseo de comunicarse y la maestría del uso de señales vienen de la misma fuente, como también la amistad.

El potro criado sin las lecciones del JUEGO, no se comunica bien con otros ni con nosotros; no entiende las señales sutiles y nos sentimos obligados a usar las presiones incómodas; tampoco entiende que haya límites en las interacciones sociales. Le encontramos estúpido y otros caballos rechazan su compañía por encontrarlo maleducado. Las hembras suelen estar a la defensiva en compañía, limitando sus posibilidades de una vida social armoniosa.

La expresión del circuito JUEGO enseña las artes de la comunicación y fortalece el vínculo de amistad cuando los caballos se mueven juntos, en sincronía

Hay muchos estudios recientes que demuestran que no solemos criar bien a nuestros potros tanto en sentido social como en físico, complicándonos la vida. Necesitan no solo la compañía de otros con quien jugar y el espacio para hacerlo sino también la presencia de adultos para enseñarles que no todos disfrutan del juego a lo loco. La comunicación a través de las señales sutiles generaliza el concepto de respeto hacia nosotros con mucha más facilidad cuando ya lo han aprendido de otros caballos. Se ha demostrado también que los potros que se mantienen en grupos son más fáciles de domar que los estabulados.

Dado el abanico de efectos del circuito JUEGO, podemos ver que cuanto más nos acercamos a la doma de manera lúdica (¡con límites!) y cuanta más comunicación bilateral entre caballo y humano existe, más posibilidad de que lleguemos a una amistad verdadera con nuestro caballo y su cooperación voluntaria. Nos acordamos de que gran parte del juego equino y la expresión de amistad es la sincronía, la que practican ambos sexos mientras la hembra no juega a pelear. Podemos usarlo en la manera en que llevemos al caballo del ramal, en el trabajo a la cuerda o suelto en el picadero redondo y luego en la monta. Deberemos también acordarnos de que todas las emociones positivas se inhiben por el miedo al dolor, que puede producir un caballo de rápida respuesta, pero falta de alegría y expresividad.

CUIDO

Un tercer circuito, también positivo, es el del CUIDO, donde la hormona oxitocina juega un rol fundamental. Lo asociamos sobre todo con el vínculo materno y la conducta post parto, pero está implicado en cualquier vínculo que nutre, protege y cuida, como la relación entre el semental y su familia, en especial sus hijos. Así también, el circuito contribuye a la confianza de sentirse seguro, es una parte de la amistad. Se expresa por la ternura, pero también por la protección del vínculo, con agresión si parece necesario: los celos.

El circuito CUIDA se basa en la hormona de la oxitocina, liberada al amamantar y es fundamental en la formación de los vínculos

El cuidado de nuestros caballos nos preocupa, pero hay maneras y maneras de cuidar. Un estudio inglés reciente contrastó dos maneras de cepillar al caballo. Una fue “la normal” enseñada en los cursos de formación: enérgico y rápido, ignorando o regañando cualquier protesta del caballo. La otra, “la simpática”, presto atención a los sentimientos del caballo, encontrando el cepillo y la manera de usarlo que más parece gustarle o usando la mano para frotarle. No debe sorprendernos que después de varios días los caballos saludaran a los cuidadores “simpáticos” con entusiasmo mientras los “normales” no eran bienvenidos. O que muchos meses después del experimento, tenían las mismas reacciones. Los caballos no son estatuas metálicas a los que se les abrillanta.

CUIDA está activa también en la expresión del afecto tierno y las amistades

Activar los circuitos emocionales positivos de nuestros caballos fomenta una actitud positiva hacia nosotros y todo lo que hacemos con ellos. Ya que compartimos las mismas emociones básicas y no es difícil imaginar el impacto emocional de nuestro trato con ellos.

Estimular las emociones positivas durante la doma tiene como resultado un compañero motivado: el atleta feliz

En el próximo artículo examino los demás circuitos emocionales.

Foto de inicio: Los juegos de sincronía también nos unen con el caballo y nos enseñan cuándo estamos más acertados en nuestras observaciones y el uso de las señales en el momento justo

Texto y Fotos: Lucy Rees - Especialista en Etología

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